La historia humana transcurre como en dos planos superpuestos, como en dos capas de las cuales la interior y profunda sostiene a la superior. El primer plano está constituido por el conjunto de acontecimientos de diversa naturaleza (económicos, políticos, religiosos, etc.). El segundo plano, más profundo, está constituido por “la visión del mundo” o “cosmovisión” que impregna a una época o a un pueblo y desde donde provienen los móviles, las orientaciones y los cambios que se producen en la superficie de la historia.
El conjunto de convicciones o valoraciones de las cuales
vive un pueblo [Ortega y
Gasset]. Cuando ya no da respuestas a las necesidades de la comunidad este
“sistema de ideas” entra en crisis, iniciando el proceso de disolución. Un
tiempo histórico entra en crisis y comienza a gestarse otro nuevo.


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